FANDOM


Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen que Nuestro Padre Celestial ha bendecido a cada ser humano con dones espirituales, o habilidades innatas desde nuestra existencia premortal. Los dones espirituales son únicos para cada persona y es nuestra responsabilidad desarrollar los dones que tenemos y utilizarlos para servir a los demás. Al utilizar nuestros dones espirituales en una manera justa, demostramos nuestro amor hacia Dios y los demás.

Doctrina y Convenios, uno de los libros de escritura de los mormones, dice: “Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios. A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así todos se beneficien.” No se debe pensar que los dones espirituales son algo extraño o algo fuera de lo común. Entre los dones espirituales esta el don de “saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo.” A otros les es dado aprender fácilmente, a otros enseñar de una manera eficaz. Cada uno tiene algún don para el beneficio de la Iglesia, y de la comunidad. Todos los dones viene por el Espíritu Santo, el tercer miembro de la Trinidad.

Jesucristo recibió muchos dones espirituales de Dios durante su ministerio terrenal. El séptimo Artículo de Fe dice que los mormones creen en “el don de lenguas, profecías, revelación, visiones, sanidades, interpretación de lenguas, etc.” Porque Jesucristo fue tan obediente y mostró una dedicación inquebrantable hacia nuestro Padre Celestial, pudo recibir todos estos dones. El Espíritu Santo puede actuar como mediador y ayudar a facilitar los dones espirituales que Dios nos ha dado.

Un don espiritual que tenía Cristo era el don de enseñanza. El tenía la habilidad de comunicar el mensaje del evangelio a la gente. El era un maestro eficaz. Por medio de la revelación, Jesucristo recibió consejo en cuanto a donde debería ir, o donde debería servir durante Su ministerio. En la Iglesia Mormona se enseña que si una persona pide con corazón sincero, puede recibir revelación para su vida personal. El Profeta recibe revelación para la Iglesia entera.

Jesucristo tenía el don de sanar. El utilizó este don para sanar y bendecir todos aquellos que tenían enfermedades o sufrían de alguna manera. Hizo muchos milagros a través de su ministerio. Por el don de sanidades, Él pudo limpiar al leproso, devolver la vista al ciego, y levantar a los muertos. Los hombres de 12 años en adelante reciben el sacerdocio, que les da la autoridad para poder hacer la obra de Dios, incluyendo el hacer milagros como sanar. Estas bendiciones se administran de la misma manera en la que Cristo bendecía cuando estaba en la tierra.

Todos los que han venido a la tierra, han recibido dones espirituales de Nuestro Padre Celestial. El propósito de los dones espirituales es bendecir a los hijos de Dios. Debemos desarrollar los talentos que hemos recibido. Debemos usar esos talentos en una manera que sea agradable a Dios. Cuando utilizamos los dones que ya tenemos en una manera justa, que ayuda a nuestro prójimo, recibiremos más dones de Dios. Jesucristo nos dio el ejemplo de cómo debemos usar nuestros dones espirituales para servir a los demás y al Señor.